Comunicación | P. Herrera: «Vivir el Camino de Santiago con los alumnos es un privilegio»

P. Herrera: «Vivir el Camino de Santiago con los alumnos es un privilegio»

41 alumnos de Bachillerato y 8 monitores voluntarios son los héroes del Camino de Santiago del Sagrado Corazón de Zaragoza, que recorrerán este verano 115 kilómetros en seis etapas a principios de agosto, desde Sarria hasta Santiago de Compostela. Vamos a por la séptima edición y el éxito de esta inagotable experiencia es inaudito.

Cada año se apuntan más alumnos. Pero las cifras son lo de menos. Como dice lleno de entusiasmo Pablo Herrera, uno de los profesores responsables, «los monitores participamos en todo como ellos, nos cansamos y cuando uno está cansado los sentimientos están a flor de piel, por eso es el momento ideal para convivir fuera del entorno académico, de pasarlo bien juntos, de contarnos nuestras cosas, de reflexionar y reír, de llorar juntos al despedirnos, vivir el Camino con ellos es un privilegio y les das la opción de vivir una experiencia única».

 

 

Aunque la actividad depende del departamento de Pastoral, cada uno lo vive a su manera y se lo lleva a su terreno: hay quien lo vive desde lo personal, los que lo trasladan a su vida espiritual y quienes lo viven desde el punto de vista del deporte, la superación y el esfuerzo. Además, lo bueno del Camino, comenta Roberto Casamián, uno de los monitores, es que te encuentras con gente de otros colegios, con otros peregrinos, o con gente que camina sola, y también con ellos se vive el Camino, la camaradería e incluso la amistad.

Roberto nos cuenta cómo se desarrolla el día a día. «Salimos de Zaragoza, desde donde viajamos en tren hasta Monforte, y allí cogemos un bus que nos lleva hasta Sarria. Es ahí donde empezamos a caminar. El orden del día se repite más o menos cada jornada del Camino. Nos levantamos entre las 6 y las 7 de la mañana. Yo voy en el coche de apoyo con otros tres monitores y nos adelantamos para reservar el albergue y preparar la comida para cuando nuestros peregrinos lleguen al destino de cada etapa. Mientras tanto los otros 4 monitores y los alumnos recorren cada día entre 20 y 22 kilómetros.

 

 

A mitad de etapa les llevamos unos bocadillos para su rato de descanso. Y finalmente llegan al final de la etapa diaria a la hora de comer. Para cuando vienen lo tenemos todo listo. Al llegar toca ducha, aseo personal, comida y a veces también siesta. Y tras haber descansado, realizamos una serie de dinámicas de convivencia, reflexión y relajación. Después llega la hora de la cena, un rato tranquilo para tocar la guitarra, contar chistes… y luego a dormir, que hay que coger fuerza para el día siguiente».

Apunta Roberto, además, que al principio del Camino entregan a cada alumno su Pasaporte del Peregrino, y que los chicos, cada día, deben conseguir dos sellos que acrediten que han realizado la etapa. De esa manera, demuestran que han hecho el Camino y al llegar a Santiago, en la Catedral, les entregan la Compostela.

 

 

Tanto Roberto como Pablo se emocionan relatando la experiencia. Van como voluntarios. Dejan sus ocupaciones y sus familias. Le dedican una semana de sus vacaciones y como siempre vuelven entusiasmados. Es lo que tiene el Camino. Nos cuenta Pablo que vuelves transformado, el Camino te hace mejor persona y te acerca mucho a los alumnos. «Es un privilegio escucharlos. Se dicen muchos tópicos sobre los jóvenes, no son tan distintos de nosotros. Son excepcionales, pero en el día a día no lo pueden demostrarlo porque hay muchas cosas que los distraen y demasiadas obligaciones que te impiden parar. En el Camino, en cambio, podemos mirarnos a los ojos, escucharnos». Comenta Pablo que además, después del Camino, conoce mucho mejor a sus alumnos del año siguiente, y así empiezan el curso con una confianza que es muy difícil ganar de otra manera. «A mí me encanta la educación», añade, «y esto también es educación, ir más allá de lo académico».

 

 

EL RECORRIDO

– 1 Agosto: Salida de Zaragoza en tren hasta Monforte, y de ahí en bus hasta Sarria, donde dormimos y comenzamos nuestro camino al día siguiente.
– 2 Agosto: Sarria – Portomarín 22,4 Km
– 3 Agosto: Portomarín – Palas de Rei 25 Km
– 4 Agosto: Palas – Melide 14,8 Km
– 5 Agosto: Melide – Arzua 14 Km
– 6 Agosto: Arzua – O Pedrouzo 19,1 Km
– 7 Agosto: O Pedrouzo – Santiago 20 Km