Comunicación | María Sancho, de alumna a maestra de Primaria en Sagrado Corazón de Jesús

María Sancho, de alumna a maestra de Primaria en Sagrado Corazón de Jesús

Maestra por vocación, María Sancho Pina ha pasado de ser alumna a docente en nuestro colegio. Amante de la música, de los viajes, de las series y los juegos de mesa, intenta inculcar a sus alumnos y alumnas los mismos valores que asegura se le inculcaron desde pequeña en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús. Respeto, prudencia, responsabilidad, gratitud y honestidad son los pilares para ella en la educación de sus alumnos. Hoy conocemos un poco más su experiencia, tanto desde el punto de vista de profesora como de alumna.

A veces, la vocación nos acompaña desde que somos pequeños, ¿es tu caso? ¿Qué querías ser tú de mayor? ¿Cómo surge en ti la vocación de profesora?

Mi vocación comenzó desde pequeña. Pasaba horas jugando a ser maestra. Colocaba a todos mis muñecos en fila frente a una pizarra y les iba explicando cualquier cosa que se me ocurriese. Especialmente siempre he tenido mayor interés por aprender inglés y cuando todavía no tenía ni idea del idioma simulaba dar una clase inventándome las palabras, “cantaba” canciones de las Spice girls o pedía a mis padres ver los dibujos en inglés. Mis padres aún se preguntan cómo podían gustarme si no los entendía.

En mi época adolescente llegué a plantearme otras opciones pero siempre estaba el hecho de querer ser maestra en algún lugar de mi pensamiento.

Fue al recoger las notas tras las pruebas de acceso a la universidad cuando tuve que decidirme y allí decidí seguir mi instinto y hacer aquello con lo que siempre había soñado.

Toda una vida dedicada al colegio, primero como alumna y ahora como profesora. Mientras estudiabas, ¿habías pensado en algún momento que acabarías ejerciendo de profesora aquí?

Es increíble cómo pasa el tiempo. Jamás pensé que pudiese llegar a quedarme en el centro dónde yo estudié. Soñaba con ello mientras estuve en la universidad pero me parecía un sueño imposible.

Especialmente en mis inicios me resultaba muy curioso ser compañera de muchos de los que habían sido mis profesores. Fue una época maravillosa, me acogieron enseguida y me hicieron formar parte del equipo desde el minuto cero.

Continuar formando parte de la familia del Sagrado Corazón desde otra perspectiva me hizo ver que es fascinante cómo todo el mundo se vuelca para que todo funcione a la perfección y especialmente cómo todos buscan la felicidad de nuestros alumnos por mucho trabajo que esto suponga.

Recuerdo las “English Week” como algo fascinante. Tardes hasta las tantas preparando todo con el único objetivo de ver las caritas de felicidad de nuestros alumnos cuando descubriesen todo lo que habíamos preparado para ellos.

Me siento muy afortunada de pertenecer a esta gran familia.

¿Cuál es el mejor recuerdo que tienes de tu etapa como estudiante en el colegio?

Recuerdo ser MUY FELIZ en este centro. Me encantaba venir al colegio, disfrutaba muchísimo con mis profesores, con mis compañeros y me sentía muy querida y arropada.

Si tuviese que destacar un momento sería el festival de villancicos del colegio. Recuerdo que me ponía muy nerviosa porque venían los papás a vernos y me sentía muy orgullosa de mostrarles el villancico que con tanto entusiasmo habíamos preparado.

¿Hubo algún profesor/-a de tu etapa como alumna que te haya servido de ejemplo a seguir ahora?

No podría destacar tan solo a uno de ellos, pues absolutamente todos han sido importantes para mí. Todos han aportado su granito.

Recuerdo con mucho cariño a Javier Redrado, ya que fue mi tutor cuando era alumna en quinto y sexto de primaria, también mi tutor de prácticas en mi etapa universitaria, y fue finalmente su prejubilación la que me permitió ejercer mi profesión en “mi cole”.

¿Cuáles son los valores que te inculcó el colegio y que ahora intestas inculcar tú a tus alumnos?

Valores como el respeto, la prudencia, la responsabilidad, la gratitud y la honestidad han sido ejes muy importantes de mi educación e intento que sean fuertes pilares en la educación de mis alumnos.

¿Qué diferencias ves entre el alumnado de tu época y el actual? ¿Son las mismas las inquietudes que tenías como alumna que las que percibes en los alumnos actualmente?

Lo sociedad ha cambiado y con ello nuestros alumnos. Hay grandes diferencias con respecto a estilo de vida, aficiones, inquietudes… y esto lleva a una necesidad de cambio también en el ámbito educativo.

La forma de intentar hacer llegar la educación a nuestros alumnos es totalmente distinta. Trabajamos en nuevas metodologías que resulten atractivas, capten su atención y desarrollen al máximo sus capacidades y en general todo su potencial.

Hemos estado trabajando para la implantación de la robótica, el aprendizaje de idiomas, la implantación de las TIC, nuestro proyecto líderes 3-18, la metodología de aprendizaje cooperativo o el trabajo en educación emocional entre otras muchas, y seguiremos trabajando siempre con el objetivo de llegar a todos y cada uno de nuestros alumnos.

El año pasado ponías en marcha un proyecto de lectura en inglés para los alumnos, ¿en qué consiste?

Es evidente el cambio que ha sufrido nuestra sociedad en la demanda de aprendizaje de idiomas.

Nuestros alumnos desde que comienzan el cole con tres añitos ven el inglés como parte del día a día y cuando llegan a primero de primaria ya están habituados a escuchar el idioma y hacer ejercicios que requieran de la comprensión del mismo.

Este proyecto que iniciamos el año pasado va un pasito más allá.

Tengo la suerte de poder convivir con un educador de Inglaterra y puesto que nuestra pasión es la educación dedicamos mucho tiempo a hablar sobre ello y a compartir nuestros puntos de vista. Un día en una conversación estábamos comentando cómo se aprende a leer en España y cómo se aprende a leer en Inglaterra. Y fue entonces cuando me di cuenta de que asumía que nuestros alumnos comenzaban a leer en inglés de manera natural sin dedicar un tiempo específico al aprendizaje de la lectura en inglés, que evidentemente es totalmente distinto al aprendizaje de la lectura de nuestra lengua materna.

Comencé a investigar cómo aprenden a leer en países de habla inglesa y a contrastarlo con lo que ya hacíamos en nuestro centro y fue entonces cuando me di cuenta de que teníamos que dar un pasito más.

Allí comenzó nuestro proyecto, con muchas ganas e ilusión. Planteamos unos objetivos bastante caprichosos pero también realistas.

Comenzamos otorgando una sesión semanal para repasar todos los sonidos que habíamos trabajado y para comenzar la lectura de frases en inglés en primero de primaria.

En segundo fuimos más allá y comenzamos leyendo frases y después libros proyectados. Así fuimos trabajando la lectura y ampliando su vocabulario. Incluso creamos nuestro propio club de lectura.

Nuestros alumnos se mostraron muy receptivos y eso nos animó muchísimo para seguir adelante. Resultaba maravilloso ver el progreso en todos y cada uno de ellos pese a haber pasado tan pocas sesiones.

El centro se mostró muy comprometido con el proyecto y decidimos adquirir libros con el fin de plasmar esa realidad que estaban viviendo ¡eran capaces de leer libros en inglés! Esto ayudó mucho a que nuestros alumnos ganasen seguridad.

Una vez terminado el curso académico y el proceso de implantación se midieron los resultados y se mostró evidente que estábamos ante una metodología muy positiva en el aprendizaje del idioma.

Desde los primeros planteamientos del proyecto muchos profes se mostraron entusiasmados. Observamos mutuamente algunas de nuestras sesiones y decidimos llevar a cabo una implantación progresiva que este año nuestros compañeros de segundo ciclo de primaria han asumido también con muchísima ilusión.

El multilingüismo es uno de los elementos diferenciadores del centro, ¿qué crees que aportan los idiomas a la educación de los líderes del futuro?

Para mí el aprendizaje de idiomas es fundamental. Considero que dominar un idioma distinto a la lengua materna genera muchos efectos positivos sobre la persona. Sensación de libertad, de reducir barreras, de seguridad, aumento de la autoestima, flexibilidad mental, mejor capacidad de ejecución, así como de atención selectiva.

Como profesional, ¿cuáles son los objetivos que te marcas en el comienzo de cada curso?

Todos los años al comenzar el curso planteo a mis alumnos la necesidad de perseguir un objetivo común: DISFRUTAR. Disfrutar leyendo, escribiendo, trabajando en equipo, escuchando a nuestros compañeros, compartiendo, colaborando, participando, sin miedo a equivocarnos porque siempre debemos ver la cara bonita de lo que hacemos y quedarnos con eso.

Quiero que mis alumnos ante todo disfruten aprendiendo.

Aunque tu función sea la de enseñar, ¿qué es lo que has aprendido a lo largo de estos años como docente?

He aprendido muchísimo tanto de mis alumnos como de mis compañeros y todavía me queda muchísimo por aprender. No dejan de sorprenderme. Me han enseñado la importancia de la paciencia, de la serenidad, la esencia de lo que es importante, a mirar más allá de lo que se ve, a sentir los éxitos de mis alumnos como propios…

¿Algún proyecto que te gustaría poner en marcha en el centro de cara al futuro?

En estos momentos estoy dedicando mucho tiempo a informarme y trabajar sobre el proyecto de lectura en inglés ya iniciado.

Todavía queda un largo camino por recorrer en este ámbito y prefiero centrarme en ello para que salga bien y consigamos implantarlo con éxito en toda la etapa.