Proyecto Educativo

“Tenemos la certeza de que educar es un acto de justicia. Es una responsabilidad ineludible orientar todos nuestros esfuerzos educativos hacia la creación de relaciones que hagan crecer la igualdad, inclusión, no violencia y armonía”
Religiosas del Sagrado Corazón –Capítulo 2008

1. Convivencia en compromiso

Todo adulto que haya reflexionado sobre su historia personal, tiene la experiencia de haber descubierto valores que tenía ocultos. La necesidad, una llamada, una obligación profesional nos han obligado a dar respuestas que nos han sorprendido a nosotros mismos.

Es la relación, el encuentro con el otro y el deseo de dar respuesta, lo que nos hace crecer en nosotros capacidades que de otro modo quedarían atrofiadas, muertas, cerradas en el vacío de nuestra ignorancia.

Además hablar de compromiso en la convivencia va unido a tres valores: la solidaridad, la generosidad y el respeto.

La solidaridad implica educar la conciencia de que nuestras acciones u omisiones repercuten en cuantos nos rodean, asimismo supone desarrollar el sentido de la complacencia en el bien de los demás, en la capacidad de servicio y generosidad.

La generosidad es la actitud que brota al descubrir que la propia persona es una gran riqueza que se hace mayor en la medida en que se pone en juego y se ofrece a los demás. Educar en generosidad es estimular la disponibilidad, la capacidad de dar sin calcular, la capacidad de agradecer, la ternura y el amor.

No hay generosidad ni solidaridad si no hay respeto. El que respeta lo hace porque ha descubierto el valor de los otros.

2.Convivencia en calidad

Plantearnos la calidad de la relación pasa también por cuidar la autenticidad de nuestras relaciones y el cuidado de las formas.

Año Internacional de la Diversidad Biológica (ONU)
Año Internacional de acercamiento de las culturas (ONU)
Año de Lucha contra la Pobreza y la exclusión Social (UE)