Comunicación | Experimentar como base del aprendizaje

Experimentar como base del aprendizaje

En las primeras etapas escolares los alumnos se enfrentan a una serie de cambios –un nuevo entorno, nuevas personas con las que convivir- que deben asimilar lo antes posible. Nuestra labor es facilitarles este proceso.

Las sesiones de Psicomotricidad Vivenciada les permiten conocer su ´yo corporal´, a la vez que aprenden a respetar a sus compañeros, gestionar habilidades como la paciencia, y cumplir las normas que establece el profesor.

La primera parte de la sesión de esta asignatura podría parecer una continuación del recreo, pero no es así. Permitir a los alumnos que actúen libremente y descubran los materiales que se encuentran en la sala se convertirá en el método perfecto para que obtengan control sobre su cuerpo y, sobre todo, para que desarrollen habilidades sociales. Tendrán que compartir, respetar el turno, y trabajar en equipo para superar los obstáculos.

La figura del profesor juega un rol diferente del papel al que estamos acostumbrados. En estas clases no se encarga de dictar lo que deben hacer los alumnos, sino que se limita a establecer las normas y, por supuesto, a velar por la seguridad y el orden.

Una vez finalizada la primera parte de la sesión, los alumnos se sientan en círculo y expresan cómo se han sentido durante la actividad. Algunos cuentan sus miedos y otros los aspectos que más han disfrutado. Lo importante es que confíen en que pueden compartir su experiencia y que sean capaces de ofrecer ayuda a los compañeros que la necesiten. Para finalizar, las ideas que han expresado verbalmente las plasman sobre el papel y convierten sus impresiones en pequeñas obras de arte.

Experimentar. Respetar. Colaborar. De esto se trata.